compartir un pedacito de tu dolor con las personas que amas es poderoso

En mis partos anteriores no me sentí muy conectada con mi exterior, pero en este parto hice partícipes a mis dos hijas, a mi pareja y a mi madre.

El papá me apoyó amorosamente, lo sentí parte de mi alrededor. Fue un alivio tenerlo cerca, sentir que sostenía ese espacio para mí me daba más fuerza durante momentos de dolor en el parto.

Mis mujercitas apoyándome en el agua, con palabras que me daban paz.

Mi hija Mayaluna quería estar todo el parto en el agua conmigo y recibir a su hermano, el cual nacía justo el día de su cumpleaños, 10 años después de su llegada al mundo. Para ella era su regalo.

Kalani se la pasó mandándome fuerza, me decía “mamá vete al lugar donde más te gustaría estar, piensa en él y transforma tu dolor en ese sentimiento”. Era una gran fuerza la que me regalaban sus palabras, su presencia.

La partera tuvo que revisar porqué Zöka tardaba en salir, y como venía en una posición poco favorable, lo acomodó con la mano para que pudiera nacer.

Mi hija Kalani cortó el cordón, la mano de de mi mamá agarraba la de Cocho, mi pareja, y yo abrazaba a Zöka.

Compartir un pedacito de tu dolor con las personas que amas es poderoso. Llegar a conocer a tu pareja en esos momentos de batalla/paz mental es un gran regalo.

Abrazar y ser abrazada por mis dos hombres fue un éxtasis acompañado, el nirvana.

Nada más hermoso que ver a ese ser que acaba de llegar al mundo, verlo por primera vez tomar de tu leche materna, gratitud total.

💕🙏🏽 Inis Eichlmann 💪🏽✨ Ramiro Gonzalez

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